Relato breve, brevísimo

Ya  me he sentido así en otras ocasiones al empezar a escribir: desorientada. Pero lo de los deberes de hoy me parece muy fuerte: tema libre que se desarrollará con cuatrocientas palabras, las justas para decir hola, adiós y poco más.

Por estas condiciones ha surgido el título de mi cuento de hoy, que no será un cuento, será, mejor dicho, un “cuentopalabras” porque hasta el momento ya las he contado dos veces por si me pasaba. Tal vez sea apropiado dar al relato un matiz cómico o tal vez irónico o parodiar a Baltasar Gracián con su célebre “Lo bueno si breve, dos veces bueno”. Por ahí creo yo voy a encontrar el filón. Mi escrito será buenísimo por lo breve.

Hasta ahora no he dicho nada sustancioso y por curiosidad voy a contar cuántas palabras he usado y, según dice el “sabelotodo” del ordenador, he escrito seiscientas ochenta y una. Me llevo un susto. Él dice que son caracteres, me imagino que ha contado letra a letra y puntos, comas y demás. Bien, contaré con paciencia las palabras, llevo ciento treinta y cinco.

Respiro más tranquila, vuelvo a leer lo escrito y me digo: Vaya gansada. Sí, bien mirado lo es, pero es breve y, si breve, es bueno. Oigo la voz de mi conciencia que me acusa, como siempre que no trabajo.

         -Qué valor tienes ¿acaso piensas que has escrito un relato?

         -Claro que lo he hecho, he contado el problema que me planteaba escribir algo con tan pocas palabras. Si tienes alguna idea, soy toda oídos.

         -No, estoy un poco despistada. Tal vez podías hacer un pequeño artículo de opinión sobre la gente.

         -No me gusta el tema. Me parece que no soy nadie para juzgar a otros.

         -Qué estricta eres. Opinar no es ni juzgar ni criticar que, como si lo viera, sería tu siguiente problema. Podías clasificar a la gente en grupos, explicar, generalizando, qué se necesita para pertenecer a cada uno de ellos, sin tocar a nadie en particular.

         -Sí, es una buena idea. Haría tres: por ejemplo, los realistas,  los idealistas  y los materialistas, ¿qué te parece?

         -Así no me dice nada, pero bien pensado sería interesante. Podías hacerlo buscando personajes que representasen a cada grupo, muy conocidos claro.

          -Qué buena y qué lista eres. No sé por qué me quejo tanto de ti.

           -Para que veas que quiero ayudarte te voy a dar un título para el artículo: “Cómo clasificar a la gente y por qué”.

           -Es estupendo, pero espera que cuente: me parece que nos hemos quedado sin palabras. Qué te decía yo, me quedan veinticuatro, ¿qué puedo hacer con ellas?

            -Es increíble cómo se gastan. Déjalo para otra ocasión y despídete.

Bien, pues esto es lo que dieron de sí cuatrocientas palabras. Ellas, que se creían tan importantes, no dijeron muchas cosas, ¿no?

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Una respuesta a Relato breve, brevísimo

  1. elenita calvo dijo:

    si es que hablando y hablando se nos va el tiempo y las palabras. buenisimo y brevisimo 🙂

Me encantaría saber qué te ha parecido este relato, puedes dejar un comentario aquí

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