Aventura en el ascensor

Pepe…ayúdame, se cae, el ascensor se cae deslizándose vertiginosamente por  un cable pelado que oigo hacer clic-clic cada vez con más frecuencia, me falta el aire, me caigo al suelo desmayada, sobre mi se inclinan las caras de unos seres fantasmales.

¡Ah! me muero, Pepe te quiero, volveré del “mas allá” y te martirizaré si me eres infiel, puedes estar seguro.

Crís, Cris, despierta, estás en casa, durmiendo en tu cama, conmigo, con tu Pepe, vamos, vamos, despierta estabas soñando. Cris abre al fin los ojos y trata de adaptar su respiración, ahora jadeante, al ritmo normal, de hacer oídos sordos a la taquicardia que la angustia, se incorpora y bebe unos sorbos de agua. Pepe sigue hablándola con tono suave y tranquilizador, ya está serenándose, reconoce que era un sueño, suspira con alivio y sonríe a Pepe, este la pregunta si recuerda lo que soñaba. Claro que lo recuerdo, lo he vivido como algo real. Cuéntamelo entonces, te has asustado y, si consigues contarlo,  seguro que lo olvidarás. De acuerdo.

Yo iba a buscarte, como hago tantas veces, a tu oficina del piso veinticinco de la torre Picasso, habíamos quedado allí para ir a cenar. El guardia de seguridad me abrió la puerta, todo estaba oscuro y silencioso. Tras un breve saludo fui hacia el ascensor, como es lógico nadie lo esperaba a aquellas horas, pulsé el botón y miré a mi alrededor un poco asustada, el amplio vestíbulo solitario y callado impresionaba. Llegó el ascensor, subí y marqué el piso veinticinco, pero al llegar al piso diez se paró, me sobresalté, la puerta se abrió y entraron tres monjas.

Me llamó la atención su estatura y la postura de sus manos, saludaron, pero no marcaron ningún piso, aquello me extrañó tanto como su presencia en unas oficinas que cierran a las ocho cuando eran las diez, claro que podía estar esperándolas alguien, seguro que ellas pensarían lo mismo de mí. Traté de tranquilizarme y sonreí, haciendo al mismo tiempo un comentario tan absurdo como “qué silencioso está todo a esta hora ¿verdad?”. Me miraron pero ninguna contestó, las miré y casi me muero del susto, aquellas monjas tenían barba, sí, sí, barba, no era espesa, era, como te diría, como cuándo tu te afeitas por la tarde en vez de por la mañana. Hay mujeres barbudas pero tres juntas y monjas…..mi instinto me decía que aquello era muy raro.

Empecé a estudiar mi situación y mi sistema de defensa, recordé con horror que no llevaba teléfono móvil, así que de mandar mensajes nada. Tenía, eso sí, un regalo de la tía Virtudes, había ido esa tarde a visitarla, venía de hacer un recorrido por Estados Unidos y había traído para todas las mujeres de la familia una pistola de juguete, pero tan perfectamente hecha que parecía real, cargada con una especie de polvos “pica pica” muy efectivos para lanzar a la cara de cualquier atracador, bueno ella pensaba mas bien en un violador, tiene verdadera obsesión en cuánto ve una mirada extraña ya piensa en la violación. Espero que no haga estragos con el juguete y acabe en comisaría. A mi en aquel momento podía resultarme muy útil, metí la mano en el bolsillo de mi abrigo, sí, allí seguía, traté de serenarme, ya estábamos en el piso veinte, ya faltaba poco.

Mas de pronto una de ellas paró el ascensor, las puertas se abrieron, salieron las tres, yo permanecí dentro. Con una voz ronca y fuerte me invitaron a salir, yo ingenuamente dije no, yo voy al piso veinticinco, buenas noches.  Entonces   tiraron bruscamente de mí, me sacaron del ascensor e hicieron lo que a mi me pareció un “striptease diabólico”se quitaron los hábitos y las tres monjas se convirtieron en tres hombres de mediana edad, altos y fuertes. Venga nena, me dijeron, saca las llaves del despacho del Sr. Llois, tú eres su colaboradora más directa y nos vas a poner al tanto de todos sus manejos, no te pongas nerviosa, contra ti nada tenemos y no queremos hacerte daño.

No podía hablar, lloraba, temblaba, al fin con grandes esfuerzos expliqué quién era y lo que hacía allí. Ellos no me creyeron y lo quisieron comprobar. Volvimos al ascensor y subimos al piso veinticinco, busqué tu despacho y empecé a llamarte a gritos, pero nadie contestó, te habías ido, no podía entenderlo.  Casi a rastras aquellos energúmenos me llevaron al ascensor, me desmayé. No sé el tiempo que tardé en recuperarme, cuando desperté, alguien me daba güisqui de una botella mientras otro me sujetaba la cabeza y un tercero rebuscaba en mi bolso sin encontrar lo que quería.

Volvieron a marcar el piso veinte, el ascensor se puso en marcha pero, de pronto, con una brusca sacudida, se paró entre dos pisos.

-Vaya Julio, con esto si que no contábamos, si seguimos así nos dan las cuatro y estamos todavía aquí. Con voz temblorosa pregunté

-¿Que quiere decir eso de las cuatro?

-Es la hora límite, me explicaron, para entregar al Sr. Simpson los planos de una sonda interplanetaria, inventada por él, de gran importancia en la investigación científica, el Sr. Llois, su más fiel colaborador, ha sido comprado por la mafia china y va a entregarles una copia de los planos si nosotros no podemos actuar e impedirlo.

-Y ustedes ¿qué son?

-Verdaderamente es difícil definir nuestra profesión, matones a sueldo no somos, pero hermanitas de la caridad tampoco, somos algo parecido a los especialistas del cine, formados y preparados para sustituir al actor principal en situaciones peligrosas. Nosotros éramos amigos ya en la juventud, después de algún tiempo sin encontrar trabajo a nuestro gusto, nos alistamos en la legión, allí la vida es dura pero acabada la formación eres fuerte, valiente y disciplinado, tienes además un concepto claro del honor y la amistad. Estábamos bien, pero pasado un tiempo empieza a pesarte el aislamiento, añoras tu tierra, tu familia, en fin que decidimos dejar aquello y dada nuestra preparación actuar como “guardaespaldas”o algo así, trabajamos para una agencia.

-¿Cómo se llaman?

-Julio, Bruno y Lucas ¿Y usted?

-Cristina, Cris para los amigos.

– Pues bien Cris, nos guste o no, estamos embarcados, sin pretenderlo, en la misma aventura, por lo tanto tratemos de entendernos.

-Lo procuraré pero necesito saber algunas cosas ¿Por qué me han elegido a mí? ¿Por qué ese absurdo disfraz?

-Elegirla no la hemos elegido, teníamos una información según la cual la secretaria del Sr.Llois vendría a las diez y sacaría los planos de la oficina. Ella no levantaría sospechas, podía tener mil razones para volver al lugar de trabajo, nosotros estaríamos esperándola para impedirlo Usted llegó justamente a las diez y con la luz tan tenue no se la distinguía bien, era fácil equivocarse ¿no cree?

– No sé, pero tengo la sensación de que actuaron como novatos, debían saber que el personal tiene un acceso especial con una clave secreta.

-No, nadie nos dio esa información y según eso ha podido venir a cualquier hora y nosotros no enterarnos.

– Naturalmente.

-Sí, bien mirado del principio al fin esto ha sido una chapuza, tiene toda la razón.

-Y lo de los hábitos que sentido tiene, ustedes a horas normales podían haber entrado sin problemas y esconderse en un servicio, por ejemplo, porque así vestidos y con esas barbas resultan más que sospechosos.

-Es cierto Cris, tiene toda la razón, pero ya no hay remedio, ahora pensemos en como salir de aquí.

Bruno, que había estado callado hasta entonces, habló: no tenemos ninguna opción, mientras hablabais he estado estudiando la cabina, tiene un sellado especial que sólo un soplete puede romper y que nosotros no tenemos, tampoco serviría chillar es tan hermética que no deja salir ningún sonido.

-Entonces ¿qué podemos hacer?

-Esperar que el servicio de seguridad o de limpieza se dé cuenta y reparen la avería, y mientras tanto, utilizar lo mejor posible los recursos que tenemos. Nos sentaremos en el suelo que es la mejor manera de aprovechar el oxigeno que ya escasea y tomaremos de vez en cuando un sorbo de güisqui para entrar en calor.

Le obedecimos en silencio y nos sentamos en el suelo. Que situación más ridícula, pensaba yo, metiendo la mano en el bolsillo del abrigo y acariciando la pistola, me daban ganas de fumigar con los polvos “pica pica”a los tres pánfilos, que me habían llevado a una situación tan anormal y peligrosa, pero la falta de oxigeno me frenó. El tiempo pasaba con lentitud, pero pasaba, me ofrecieron güisqui, era el segundo trago, pero bebí, sentaba bien, todos callábamos.

De repente Lucas se levantó y dijo: son las cuatro, ha llegado la hora y pulsó un botón. El ascensor empezó a bajar a gran velocidad haciendo un extraño ruido como de deslizarse por un cable que se rompía, empecé a gritar desesperada. De pronto se paró, se abrieron las puertas, el vestíbulo apareció radiante de luz, abarrotado de gente, con periodistas, cámaras y micrófonos por todos lados. Alguien vino hacia mí con un gran ramo de flores y me nombró ganadora de la gala “Inocente, Inocente 2005”. No me enteré de nada más me desmayé.

– ¡Ay Cris, Cris! hasta cuando sueñas eres cómica y original, hay detalles en tu sueño que tienen un poco de cada cosa. Tal vez en el próximo artículo haga uso de tus aventuras oníricas.

-No te rías de mí, porque lo paso muy mal con estas cosas.

-Ya lo sé, pero hoy lo tienes claro. Fue solo un divertido sueño…

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13 respuestas a Aventura en el ascensor

  1. Soco dijo:

    Nunca pense que tenias tanta imaginacion, muy bueno y divertido, espero el siguiente

  2. Laura dijo:

    El mejor!!me ha gustado mucho, la ,manera de ir presentando a los personajes y el toque cómico facilitan la lectura y hacen que te “metas” en la historia rápidamente! Enhorabuena y deseando leer más!!!….ya soy fan tuya!!! 😉

  3. charo dijo:

    muy divertido, te hace pasar un buen rato, me encanta que en tan corto relato te puedas imaginar perfectamente a estos originales personajes, las monjas legionarias me han encantado.- CHARO

  4. de tus hijas, la de los ojos azules dijo:

    Muy bueno madre!!! Este escrito lo conocía un poco pero no lo vi terminado. Me gusta porque es rápido, imagino las situaciones perfectamente … y eso hace la lectura entretenida.

  5. Merche dijo:

    Lo lees y lo vives… Muy divertido!

  6. Fernando dijo:

    Un relato fantástico y una muy divertida capacidad para narrarlo !! Por cierto me gusta mucho cómo añade ese toque surrealista que tienen la mayoría de los sueños…
    Las tres monjas no sé pero me las imagino como los BEE GEES…
    Enhorabuena…

  7. Elenitacalvo dijo:

    Muy bueno abuela!!!!!!! Sigue así

Me encantaría saber qué te ha parecido este relato, puedes dejar un comentario aquí

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